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La iglesia del convento dominico

La iglesia conventual de Santa María de Valbuena fue diseñada por el arquitecto Juan de Regil y construida a comienzos del siglo XVI en sustitución de una precedente románica documentada desde el siglo XII y vinculada a la infraestructura del Camino de Santiago. Constituye un templo de cabecera ochavada, una sola nave de tres tramos, crucero marcado en planta y coro alto en los pies, que responde con bastante exactitud al tipo denominado de predicación, muy apropiado para los modos litúrgicos de una comunidad conventual dominica. La idea esencial de su diseño está orientada hacia la definición de un espacio unificado interior que facilitara la agrupación ritual de los fieles y permitiera la gestión funeraria de su subsuelo; a la postre, su principal soporte financiero junto con las donaciones de las familias y cofradías que compraban los derechos de uso y ornamentaban las capillas de los dos hastiales laterales, habilitadas entre sus contrafuertes.

Aunque la cabecera del templo conserva una canónica orientación hacia Oriente, no pasa desapercibida la disociación mantenida entre las trazas de iglesia y las anejas dotaciones conventuales. Este forzado adosamiento es la consecuencia de la muy restringida superficie disponible en una abrupta colina de grava delimitada por el este y oeste por la desembocadura de dos afluentes del Ebro. La construcción del conjunto monástico de iglesia y convento necesitó combinar el masivo corte del área cumbrera de la colina y el aterrazamiento y drenaje de estas dos ramblas.

Culminando un largo proceso de desacralización y reutilización militar como cuartel, presidio y hospital que se desarrolló a lo largo de casi todo el siglo XIX, su estructura fue casi completamente demolida en el año 1893 junto con las restantes dotaciones del convento. Lo que se contempla en la actualidad es el resultado de las excavaciones arqueológicas desarrolladas a comienzos del siglo XX y de un programa inacabado de consolidación de sus restos